Uno de los muchos miembros de Zed que está viviendo la Campus Party como cualquier campuser@ más, a pie de tienda, vuelve a compartir con todos nosotros sus impresiones sobre esta fiesta que, para desgracia de muchos, se acerca a su fin:

“Nos acercamos al final de la Campus, y es que ya es sábado. Seis días por aquí han dejado una pila de residuos sobre mi mesa que hacen imposible encontrar el ratón: latas de refresco y bolsas de ganchitos, folletos, cables, y un muñeco que suena cuando lo aprieto.

Lo cierto es que he dormido poco. El tiempo no parece pasar en el Pabellón 2, y la luz siempre es la misma. El resultado es una burbuja por la que no corre ni una ráfaga de tiempo, en la que a nadie le afecta el sueño. Por la noche, la Campus está tan viva como durante el día: hay talleres y conferencias, gente reunida en grupos y, también, gritos de “¡¡¡Patxiiiiii!!!”. Yo prefiero no mirar el reloj, porque aquí no sirve de mucho.

¿Cansado? En absoluto. Mi tienda de campaña sigue vacía. Ya descansaré cuando esto acabe definitivamente. Todavía me queda todo el día para charlar con quien me encuentre, reírme, echar unas cuantas partidas y darme mis paseos hasta el stand de Zed a por unas palomitas.”